En nuestro entorno la discriminación no tiene fin y el sexo femenino sigue arrastrándose buscando su lugar, a la misma altura o por encima del sexo masculino.
Las mujeres siguen estando en la sombra, excluidas de los puestos directivos de las empresas y, cuando lo consiguen están continuamente en el punto de mira para ser descalificadas y atacadas.
En la política, la cultura, la justicia... la mujer, está muy lejos de la paridad que establece la Ley de Igualdad en España.
¡Qué poco sensible es la sociedad y qué poco hacemos los hombres!
Muchas deportistas que viven de la competición no reciben ayudas cuando se quedan embarazadas, y tienen que luchar nuevamente con y por su cuerpo tras ser madres.
No seamos hipócritas... todavía nos queda mucho para que la igualdad de sexo sea una realidad.